¿Y si este verano aprendieras, por fin, a descansar?
En la medicina de longevidad saludable hablamos mucho de alimentación, ejercicio, sueño o inflamación. Pero hay otro factor que debemos tener presente: la capacidad de recuperación. Nuestro organismo está preparado para afrontar períodos de esfuerzo, pero lo que no tolera tan bien es estar durante meses en continua tensión. Cuando vivimos acelerados, nuestro sistema nervioso se mantiene activado durante demasiado tiempo. Dormimos peor, pensamos con menos claridad y cuesta concentrarnos. Nuestro cuerpo dedica más recursos a sobrevivir que a repararse.
Descansar no significa dejar de hacer cosas, significa permitir al organismo que vuelva a encontrar el equilibrio. Esta capacidad de recuperación también forma parte de un envejecimiento saludable.
En este artículo, encontrarás algunos consejos para poder descansar mejor porque el verdadero descanso empieza cuando nuestro cerebro deja de vivir en estado de alerta.




