¿Cuántos años tienes? La respuesta es fácil: lo dice el DNI. Pero hay una pregunta mucho más interesante: ¿cómo está envejeciendo tu cuerpo?
Dos personas de la misma edad pueden llegar a los sesenta, setenta u ochenta años con una salud, una fuerza, una lucidez y una autonomía completamente diferentes. Y aquí es donde entra la Medicina de Longevidad Saludable.
No es una medicina solo para personas mayores. Es para cualquier edad. Desde los jóvenes que ya quieren entender mejor su salud y empezar a protegerla antes de que aparezcan problemas. En cierta manera, la longevidad se parece a una inversión: cuanto antes la empiezas, más capital puedes acumular para el futuro. En este caso, capital de salud.
La longevidad saludable no pretende adivinar cuántos años vivirás ni prometer una juventud eterna. Intenta entender cómo estás envejeciendo y qué podemos hacer hoy para que tu trayectoria de salud de mañana sea mejor. Por eso mira mucho más allá de una analítica… Importan el metabolismo, las hormonas, el músculo, el intestino, el cerebro, el sueño, el estrés, la alimentación, el entorno, las relaciones y las emociones. Y, con herramientas de medicina de precisión, se puede personalizar mucho más la prevención.
Me gusta explicarlo así: una analítica es una fotografía. La Medicina de Longevidad Saludable quiere entender la película, ver hacia dónde nos dirigimos y actuar antes, cuando todavía hay margen para prevenir, mejorar o recuperar.
También cuentan las creencias. Cuando decimos «a mi edad esto es normal», podemos acabar atribuyendo al calendario algo que quizás tiene una causa modificable. Envejecemos con nuestra biología, pero también con nuestra biografía: con lo que hemos vivido, nuestros hábitos, emociones, relaciones y creencias. Este es uno de los grandes propósitos de la medicina de longevidad: no esperar a que algo se rompa para empezar a cuidarlo.
Hoy inicio mi colaboración en GIDONA, donde trataré la longevidad saludable poniendo el acento en los tres pilares que la sustentan: la ciencia, la consciencia y la conexión entre el cuerpo y la mente. Y lo hago con la intención de ser útil a las personas que sigan esta nueva sección de la revista.
Hacerse mayor es un privilegio. Pero la manera en que llegamos ahí empieza mucho antes.